Una noche en el BV80 con Ed Harris
Autor: María Pérez Pereira
Subtítulo: ¡¡Un Harris doble con hielo, por favor!!
Que conste que lo he intentado durante mucho tiempo, pero ya no puedo más. He llegado al límite de esa heroicidad moral tan en declive en estos tiempos consistente en guardar un secreto. El mío en particular me ha estado corroyendo indiscriminadamente, taladrándome la cabeza a cualquier hora del día: al levantarme, al delinearme los ojos, estando sentada en la taza del W.C… incluso antes de alcanzar el orgasmo con el esperpento de turno ‒normalmente el típico charlatán melifluo y refinado o el músico con cara de pasmao que se quedaba remoloneando en la barra del BV80 hasta que cerraba el local… los papanatas solían darme la tabarra con sus chuzos mentales (roña convenientemente lustrada con capas de intelectualismo que apestaba a ambientador barato) para llevarme a la cama. Qué miradas de besugos hervidos, incrustándose en alguna parte de mi anatomía mientras conciertos imaginarios e inimaginables resonaban en sus oídos tronados por el Rock‒.